El destino como aliado.

El crecimiento y la llegada de Sportivo Las Parejas desde un certamen local hasta el Torneo Nacional de Ascenso. Un gigante santafesino al que el público nacional comienza a conoce.-ç

Tenía destino de TNA. Aunque luciera lejano, imposible, tan largo de proyectar en el tiempo como de recorrer en el camino, el básquet de Sportivo Las Parejas acunaba un sueño que rápidamente ganó credibilidad en propios y extraños. Nació desde la pasión de algunos locos amantes del deporte y se fue apoyando en pasos cortos pero contundentes, de esos que pisan fuerte y ya no permiten mirar atrás.

En un puñado de años una disciplina prácticamente inexistente en el Lobo se hizo potencia en su región y Sportivo Las Parejas, el monstruo fundado el 18 de marzo de 1922 (apenas 20 después de la creación de la comuna), se erigió entre rivales históricos y el nombre dejó de sonar raro hasta convertirse en familiar para los amantes del básquet santafesino. Poco tiempo después obligó a que el país basquetbolero comenzara a ubicar en el mapa a esta ciudad (fue declarada en 1986) pujante, apuntalada en la industria, y a tan sólo 96 kilómetros de Rosario.

En junio de 2016, con Juan Ignacio Rodríguez Suppi en estado de gracia, con Mauro Negri y Augusto Rossi inspirados, Sportivo concretó en el mítico Héctor Etchart la llegada al Torneo Nacional de Ascenso postergando a Belgrano de San Nicolás. El destino apuraba los pasos, alcanzaba a la realidad en tiempo récord, apenas un puñado de años después de haber comenzado a creer, a soñar. Y apenas unos años después de que una pelota de básquet hubiera picado en el club.

“Se nos dio todo muy rápido, parece que fue hace un par de meses que me pidieron que vaya a la reunión de la Asociación Cañadense para comenzar a fomentar la disciplina. Arrancamos en 2001 y fuimos federando categorías menores hasta que los chicos llegaron a tener edad de primera y nos animamos. Ya en el primer año salimos campeones de la B de Cañada y logramos el ascenso de la mano del entrenador Hugo Alanis”, rememoró Eduardo Tommei, cabeza de la subcomisión de básquet en los inicios de la actividad pero también ahora, cuando el destino los llevó a recorrer el país en esta fantástica y apasionante categoría que es el TNA. “Es un desafío grande el del TNA, diferente al de aquel momento, y hubo que capacitarnos hasta en lo dirigencial”, añadió Tommei.

La visión de futuro, la inteligencia para elegir, la calma en momentos determinantes han sido pilares del crecimiento del básquet del Lobo, que vio que se podía y decidió ir por más. Gonzalo Pastorino llegó como entrenador y la semilla de pelear mano a mano con los grandes locales se sembró. “Se había alejando el entrenador Alanis y José Coccalotto (otro pilar de la dirigencia) me propuso tomar el equipo. En ese momento el sueño pasaba por ganarle a algunos rivales que parecían imbatibles, pero yo les decía que Sportivo tenía que jugar la Liga Nacional. Por ahí pensaban que estaba loco, pero hace unos meses cuando fui a ver el debut en el TNA tuve un recibimiento de amigo y se acordaban de los que les había dicho”, relató el juninense Pastorino, quien llevó jugadores desde el básquet rosarino e inició el proceso de profesionalizar, de hacer el click rumbo al básquet grande: “Por cuestiones laborales y ofertas que no pude rechazar me tuve que ir, pero quedó a cargo Gabriel Casalegno, que era mi ayudante y terminaron de concretar el ansiado título local y proyectar en la Liga Provincial. Sólo tengo palabras positivas de Sportivo, pueden encarar cualquier cosa y tener éxito”.

El 2010 fue de emociones fuertes, porque el Mega Estadio, la Fortaleza del Lobo, se erigió en la zona como una referencia, un lujo de modernidad que recibió en agosto de ese año a la selección nacional en un amistoso frente a Puerto Rico. El sueño del histórico presidente Jorge Raúl Rulo Torresi se concretaba. Se nota que inspiró al resto. Sportivo no detendría su camino.

Horacio Carlachini es otro referente de la dirigencia y explica la filosofía con la que se tomó el desafío: “Nosotros queríamos participar en primera y en algunos años fuimos campeones, después buscamos hacer experiencia en el torneo provincial y antes de lo pensado ascendimos al Federal y pasó lo mismo con el TNA. No diría que la situación es impensada, pero sí es verdad que se fue dando todo más rápido que lo planificado. Por eso nos apoyamos en los entrenadores, apostamos fuerte a las divisiones inferiores para que la inversión sea repartida y aprovechamos la estructura que tenemos. Vamos a poner el piso de madera en el otro gimnasio del club. No hay feriado, no hay fin de semana. Los jugadores son profesionales y se trabaja pensando en el hoy pero también en el futuro”.

“Pedimos compromiso, ser competitivos. Nos gusta ganar como a cualquiera, pero lo primordial en consolidarnos, pensar a futuro, formar a un plantel joven y ser referencia en la zona. Vamos a Sportivo busca buenas personas y profesionales, esa es la forma en la que nos gusta ser reconocidos. No hay otra presión”, agregó Carlachiani.

Quien puede dar fe de ello es Mauro Negri, con toda una trayectoria en el básquet de ascenso argentino: “Mi llegada fue en la temporada 2014 /2015 y sólo había conocido al club por ir a ver la selección argentina, aunque tenía muy buenas referencias. En dos años pudimos obtener un ascenso, un poco impensado, no porque el club no estuviera preparado sino por la rapidez con la que se dio. Tiene una gran proyección en el básquet argentino, pero tiene que ir paso a paso, sin saltearse etapas y experiencias. En materia dirigencial, es un club muy serio, con personas muy trabajadoras y abocadas a dar lo mejor. Al ser una ciudad chica la gente se identifica mucho con el club y su vida social”.

El entrenador responsable del ascenso fue el rosarino Agustín Pujol, quien está encarando también la actual campaña en el TNA, apuntalando un proceso que en este momento no tiene a los resultados como objetivo de prioritario, aunque parezca increíble. “Cuando dirigía las inferiores de Central fuimos a enfrentar a Sportivo y vi una gran institución, pero no imaginaba realmente lo que es este club. Además de la infraestructura, el potencial que tiene en recursos humanos es inmenso. Cuenta con gente capacitada, perfeccionista, que busca todo el tiempo estar mejor, no quedarse con lo que hay sino seguir creciendo. Ahora contamos con un plantel muy joven y la apuesta es que ganen experiencia”, explicó Pujol y lanzó una sentencia: “Pasamos muchas etapas desde lo amateur hasta lo profesional. Se va en ese camino, cada uno de los entrenadores que pase tienen que dejar algo para este club. Hay muchas cosas por hacer para el crecimiento de la disciplina más allá de ganar o perder. Esa es la base para que se mantenga la plaza en el TNA y llegue a La Liga”.

Y aparece la palabra, la que sobrevuela a todos, el último peldaño. La Liga. El sueño final, ese que Sportivo Las Parejas sin saberlo ya está planificando paso a paso, a futuro, sin mencionarlo. Quizás esperando a que el destino los sorprenda otra vez.

*David Ferrara fue productor periodístico de las transmisiones televisivas del Torneo Nacional de Ascenso durante diez años. Periodista del diario El Ciudadano de Rosario. Docente en Tea Rosario y en Ieserh Rosario. En Twitter @davidferrara35

Por David Ferrara

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