¿Cábalas si o cábalas no? Estudiantes Olavarría

El equipo profesional de Estudiantes Olavarría está a días de disputar el primer choque de la final de la Conferencia Sur del Torneo Nacional de Ascenso. En el contexto de final estuvimos indagando sobre las cábalas que llevan a cabo los jugadores y algunos hinchas, en la previa o durante los partidos.

Las cábalas han acompañado a los deportes desde la Antigua Grecia cuando en muchos de estos eventos se realizaban rituales con espíritu lúdico con la finalidad de divertir tanto al público presente como al dios al que se estaba conmemorando y perdura en el tiempo. Cerca de una final estos rituales afloran dentro del hincha y dentro de los jugadores que hacen de éstas un sello personal.

Si bien existen varias posturas, los jugadores se sumaron al desafío y contaron qué cosas realizan antes de los partidos, por ejemplo el juvenil Manuel Gonzalez trata de repetir cosas del último triunfo, Joaquín Gamazo previo a los partidos realiza la misma rutina, toma mates a la misma hora y trata de mantener los mismo horarios. Martín Herrero usa siempre la misma ropa el día del juego, las medias y la calza.

Ignacio Galardo y Lucio Reinaudi comparten la misma cábala, los días que el Bata juega de local, Nacho va a buscar a Lucio a su casa haciendo siempre el mismo recorrido además, en el camino al Club, escuchan la canción “el amante” de Nicky Jam. Santiago Arese trata de respetar la rutina, mates por la mañana, pastas al mediodía y una buena siesta para recargar energías, pero no lo cataloga como cábala. El entrenador, Gustavo “Lobito” Fernández también tiene lo suyo, sale a correr todos los días previos a los juegos.

A otros, los rituales tocan desde los sentimientos, Andrés Lugli hace la señal de la cruz cuando ingresa a la cancha, pidiéndoles fuerzas y confianza a sus abuelas que ya no están físicamente con él. Algunos, Diego Figueredo, Rodrigo Sanchez, Emilio Dominguez, Leandro Portillo confiesan que no tienen, que salen a la cancha a jugar el partido y a ganarlo. Algunos cabuleros, otros meticulosos, otros racionales.

Por otro lado están las promesas, Rodrigo se dejó la barba hasta que salgan campeones, Diego recibió, de la mano de una nena, un trébol de cuatro hojas antes de un partido y le prometió devolvérselo después que termine la competencia.

También los del otro lado sufren y viven el partido como si estuvieran dentro de la cancha, alentando y haciendo fuerzas para que el triunfo sea bataraz. Cruz, presidente de la Subcomisión de Básquet, mira la primera mitad en la cabecera que Estudiantes ataca y la otra parte del lado contrario, a dos minutos del final se acerca al túnel para festejar o consolar a los jugadores, Mariano y Ana Paula, fanáticos albinegros siempre se sientan en el mismo lugar, Martín mira el tablero que le queda a su izquierda y deja el celular en sus manos y el “Turco” usa siempre la misma ropa interior.

Esto de las cábalas o rituales son un condimento que se suma al hecho deportivo, una mirada que va más allá del partido y que le agrega esa particularidad. Estudiantes se encuentra a tres días de disputar la final de la Conferencia Sur y todo suma para llegar a conseguir el tan ansiado objetivo.

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