Cuando el deporte es dar

Joana Bolling, hija del ex basquetbolista Elnes, hará un pequeño  paréntesis en su carrera deportiva para ayudar a su padre a superar una insuficiencia renal donando su riñon.

Tenía el objetivo entre ceja y ceja y fue directo hacia él. Lo hizo con determinación, con osadía, igual que en una cancha de handball defendiendo los colores de Mariano Acosta o del seleccionado argentino. Esta vez, sin embargo, Joana Bolling perseguía algo mucho más trascendente que ganar un partido o un campeonato: quería ser la donante de riñón de su padre, aunque este se opusiera, y así aliviarle la rutina de diálisis tres veces por semana.

Hacía mucho que Joana, quien hoy tiene 20 años, quería donar. Su minoría de edad aplazó sus deseos. Y el rechazo de su padre también. Pero en un momento no le importó más: sin consultarlo, decidió ir y preguntar al médico del centro en el cual Elnes Bolling, ex jugador de la Liga Nacional de Básquet, se somete a diálisis. “No le di muchas opciones”, recuerda entre risas para Clarín quien juega como extremo o lateral izquierdo y que hasta el año pasado integró el seleccionado argentino junior.

A esa charla siguieron los estudios de compatibilidad para realizar el trasplante que se efectuaría el 5 de abril, en Córdoba. Fecha que marcará, también, un paréntesis en la carrera deportiva para la jugadora de handball. Se calcula que será un mes para volver a realizar actividad física, por lo cual se perderá algunos partidos del torneo apertura e intentará regresar en junio. Claro que, en un principio, la operación estaba pautada para febrero, lo cual le hubiera hecho ausentarse en el Súper 4, la parte más importante de esta mitad del año. “No iba a dudar de donar en esa fecha por ese motivo. Esto es más importante que el handball”, señala. Para después de los Juegos Olímpicos, espera volver a entrenarse junto al plantel del seleccionado mayor, con el cual lo hizo recientemente.

Si los torneos y los entrenamientos están tan presentes en la mente de Joana se debe en gran parte a que en la familia Bolling se respira deporte. Fue en realidad de la mano del básquet que su padre llegó a la Argentina proveniente de las Islas Vírgenes. Aquí, juegó en distintos equipos de la Liga Nacional, la que ganó en la temporada 1992/93 con GEPU de San Luis, y del básquet de ascenso. El básquet también fue adoptado por sus tres hijos, uno de los cuales, Elnes Jr. Juega en Ciclista de Junín, hoy en en el TNA.

Joana, sin embargo, se decantó luego por el handball. Y cree que fue en las canchas que recibió buena parte de esa determinación y compromiso que también vive fuera de los estadios. “Creo que el juego me formó el carácter. En mi familia siempre estuvieron los valores del esfuerzo y del sacrificio que son propios del deporte, de exigirse y resignar cosas para lograr un objetivo”, analiza.

Para Elnes, el deporte, que siempre estuvo presente en su vida, quedó relegado por la insuficiencia renal que lo obliga a dializarse desde hace ya siete años. Son días de mareos y mucho malestar para el ex basquetbolista. La falta de deporte, según cuenta Joana, lo ha llevado a aislarse un poco. Pero es algo que ella está decidida a terminar. Y, por eso, su ilusión: “Creo que le va a cambiar la vida totalmente”.

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