El camino de los finalistas

El domingo arrancará la serie por el título de la Liga Argentina, por eso el repaso de cómo llegaron Unión y Villa Mitre a esta instancia única.

Ya se aproxima la recta final, el tramo que definirá esa carrera tan competitiva, en la que pugnaron durante meses los 29 equipos de la Liga Argentina. Tras meses de adrenalina, la temporada llegó a las Finales, la instancia anhelada que buscará al campeón y el elenco que subirá a la Liga Nacional.

Unión de Santa Fe y Villa Mitre consiguieron imponerse en las ardientes arenas de la Conferencia Norte y Sur, respectivamente, y se ganaron el derecho a batallar en la serie al mejor de cinco juegos. El Tatengue y el Tricolor ajustan los últimos detalles para activar la llave el domingo, a las 19:30, en el Templo del Rock.

Claro que el camino recorrido fue extenso para ambos, que supieron surfear con solvencia en la Fase Regular y atravesar las complejidades de las tres instancias de playoffs de cada conferencia.

El trayecto del Tatengue

Unión de Santa Fe construyó su plantel con una base importante, que se relaciona con un núcleo de jugadores formados en su cantera como Andrés Jaime, Jordi Godoy, Matías Borsatti y Pablo Bandeo. Además de la mantención del cuerpo técnico encabezado por Juan Francisco Ponce. Lo cierto es que arrancó la temporada, allá por febrero, con un ritmo impresionante.

El Tatengue dominó la Conferencia Norte y se mantuvo en la cima durante los primeros meses, hasta que en el cierre de abril seguía en la cúspide con un registro 12-4. En mayo cosechó tres derrotas y dos victorias, al unísono que Villa San Martín creció y le arrebató el liderazgo. En ese lapso se terminó de confirmar la evolución enorme de Echagüe y Unión quedó agazapado en el tercer puesto. Hasta que en junio, el equipo santafesino imprimió un sprint final furioso con seis triunfos y una sola derrota y eludió a todos los competidores para finalizar la Fase Regular como el uno con un marca 20-8 (71.4%).

Claro que en todo este sendero, el Tatengue sufrió contratiempos como las lesiones de Francisco Alloati y Sebastián Uranga. Así se sumó en una primera parte Miguel Ísola por Alloati, luego el salteño regresó para reemplazar a Uranga. También a fines de abril acertaron con la incorporación del extranjero Cedric Blossom. Y el último gran fichaje de Leo Lema, el hombre de Atenas, que se acopló en los últimos dos juegos de la etapa regular para aportar un salto de calidad con su jerarquía.

A la hora de encarar los playoffs de la Norte, que se realizaron íntegramente en Córdoba, en el estadio de Instituto, el Tatengue inició su marcha contra Estudiantes de Tucumán (8°), en los cuartos de final. Más allá de las diferencias, los tucumanos le plantearon un durísimo escollo y lo sorprendió en el primer punto (88-82). Ese revés obligó a Unión a revertir el doble match point en contra para finalmente imponerse 2-1, merced a las sólidas victorias 85-70 y 89-72.

Ya en semifinales, el albirrojo se topó con el tremendo Ameghino de Villa María (4°), lo que presuponía una serie vibrante por la calidad del plantel cordobés. La llave culminó 2-0 para el Tatengue, pero lejos estuvo de resultar un trámite de sencilla resolución, de hecho ambos cotejos tuvieron un trámite absolutamente dramático y se definieron por detalles con esos triunfos 85-83 y 75-72.

La final de la Norte se configuró con el uno y el dos de la Fase Regular. Unión peleó con uñas y dientes ante Villa San Martín, en un cruce fantástico de dos elencos poderosos que se repartieron el dominio de la escena. El Tatengue arrancó con una victoria 89-82, que se resolvió directamente en el cierre, porque tras ir a remolque todo el partido, los santafesinos revirtieron el tablero en el último minuto con un sprint alucinante de Andrés Jaime. En el segundo round, el Tricolor de Resistencia demostró sus credenciales y ganó de punta a punta para el definitivo 72-63. Así llegó el tercer punto, una noche para el recuerdo del albirrojo que exhibió más aplomo, una rotación más extensa y un poco más de aire para gritar 87-76.

En resumen, el Tatengue lideró la conferencia con el récord 20-8, luego en playoffs generó una marca 6-2, para un total de 26 triunfos y 10 derrotas (72.2%).

El viaje de Villa Mitre

Los Guerreros volvieron a afrontar la Liga Argentina con su apuesta a un proyecto, que se caracteriza por diferentes tintes, pero principalmente por la continuidad de un grupo de jugadores con sentido de pertenencia. Así, José Gutiérrez, Federico Harina, Franco Amigo y Ramiro Heinrich siguieron en la plantilla, como cuando consiguieron el ascenso del Torneo Federal en la 2018/19. Así como el entrenador Lisandro Di Tomasi, que en esa época era el asistente de Ariel Ugolini.

El Tricolor navegó por la Fase Regular de la Conferencia Sur con solvencia, en una línea estable de marchar por los puestos de vanguardia. En marzo y abril mantuvo el liderazgo de la tabla con una marca 9-2. No obstante, en mayo se terminó de confirmar el poderío de Deportivo Viedma que tomó el dominio del escalafón y no lo soltó más. Villa Mitre conservó siempre el segundo puesto, incluso durante unos días le arrebató la cima a los viedmenses a fines de junio, pero no lo pudo sostener porque en el desenlace de la etapa regular perdió dos juegos con Atenas. Así, el equipo bahiense culminó con el dos de la región, merced a su marca 18-8 (69.2%).

Los Guerreros viajaron a Viedma para desandar todos los playoffs. El primer obstáculo en cuartos de final fue un durísimo Ciclista Juninense (7°), que lo cacheteó en el primer punto (72-58) y lo obligó a remontar el doble match point en contra y así llegaron los triunfos 73-71 y 84-81.

En el sendero del Tricolor apareció el potente Estudiantes Concordia, de gran rendimiento en la etapa regular con su tercer puesto. No obstante el conjunto bahiense resolvió con solvencia la llave con el 2-0, merced a las victorias 71-64 y 75-67.

El destino le deparó a Villa Mitre la lucha con Quilmes de Mar del Plata (4°), que se erigió en la sorpresa del torneo tras eliminar a Deportivo Viedma. El Cervecero exhibió el granítico crecimiento anímico y de confianza que lo catapultó a la final de la Sur y en el primer punto festejó a la grande con el 72-67, que se definió en suplementario tras igualar en 61. En el segundo round se volvió a vivir una paridad asombrosa, el Tricolor sufrió en el cierre, pero consiguió la victoria 78-75. Ya en el tercer punto de la serie todo parecía encaminado para Villa Mitre, que se retiró al entretiempo arriba por 20 (48-28), pero el Cervecero reacción increíblemente y pasó al frente al comienzo del último cuarto. En todo ese escenario dramático, con dos contendientes exhaustos, pero deseosos de ganar, el Tricolor encontró un poco más de templanza y ganó 78-75.

En un paneo general, Villa Mitre comandó durante meses la Sur, después se mantuvo segundo y cerró con una marca 18-8. Ya en postemporada, los bahienses recopilaron una cosecha 6-2, para un total de 24-10 (70.5%).

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