El día que Pepe volvió a sentirse niño

El presidente de Bahía Basket, tras la clasificación, se soltó, volcando emociones y recuerdos en un texto. ¡Lo que están logrando estos pibes!

Pepe Sánchez, presidente de Bahía Basket, también tuvo su momento de emoción ante el presente del equipo. Más íntimo, pero cargado de sentimiento, tal como él mismo lo reflejó en este escrito.

“Me levanté esta mañana con una sensación rara en el cuerpo. Como de haber vivido algo que ya conocía de antes y que me hacía muy feliz, pero no entendía cómo ni por qué. Leí unas líneas que me pasó mi mujer en su celular, escritas por Palito (Sergio) Kanevsky, que me emocionaron mucho. E inmediatamente fue una catarata….

“Me metí en la ducha porque me emocioné y empecé a llorar. No lloro por el básquet desde el Mundial Sub 22 de Australia, a finales de los ’90, cuando me juré no llorar más por un resultado. Me metí en la ducha para tener un espacio de intimidad. Mi mujer ni se dio cuenta.

“Palito mencionó la cortada del Nacio (El Nacional) y eso revolucionó todo. A partir de ahí empezaron a caerme recuerdos y más recuerdos. Mi infancia y el básquet. Lloro y lloro. Y cierro los ojos y me veo en la escalera del `Cajón´ de El Nacional, viendo la final del torneo local. Y veo al Bocha Calvo, al Leche Merlini y al Oso Núnez, que la saca de detrás de la nuca.

“Y lo miro al Mofle Horvath, que me lleva de la mano a ver un partido de Primera. Yo tengo 6-7 años y camino hacia La Falda por las vías, con Leo Sandón, mi ídolo y entrenador de Premini, que me acompaña porque esa zona es brava. Me siento seguro.

“Estoy en la hinchada, en la final de Nacio-Olimpo de Cadetes del Tola Escudé, Tati Del Sol, Leo Sandón y Pato Lliteras. Y salimos campeones y son mis ídolos.

“(Gabriel) Colamarino me lleva en la motito a mi casa, cagado de frío, sin que mi vieja se de cuenta, después de entrenar en Bahiense. Y estoy tomando la leche en lo de la Picha con José (Pisani) y nos tomamos la 509, me bajo para ir a Bahiense y él sigue para Estrella. Y Paquito (Alvarez) se sienta arriba de la pelota y nos habla y nos habla y me deja en la Selección de Bahía, con un año menos. Siento que confía en mí y me cuenta de Marcelo (Richotti). Y somos campeones. Y los veo a Marcelo, a `Juan (Espil) es tuya Juan´, Fefo (Ruiz), Hernán (Montenegro), Jimmy Thomas que llega y en su primer partido mete 40… Y los clásicos….

“Lo veo a Willie Scott en Preti comprando medias blancas. Y veo a Dios. Y me acuerdo dónde estaba cuando Beto (Cabrera) jugó su último partido: en Monte con la Pulpo jugando al básquet. Ni siquiera lo vi jugar, pero mi viejo me lo contó todo diez mil veces. Siento que los vi. Vi a Lito (Fruet), al Negro De Lizaso, a Cortondo y a Monachesi. Y puedo describir el juego de cada uno de ellos aunque no los haya visto jugar. Los veo en blanco y negro.

“Veo los Cadetes de Bahiense del Norte, que son unos monstruos. Y lo veo al Puma (Montecchia), a Sepo (Ginóbili), a Leo Montivero y hasta veo las zapatillas Adidas bajas con tiras verdes del Topa Carbonell. Y Oveja (Hernández) me dice `dale, entrá´. Y debuto en Primera y siento en el cuerpo el cagazo que tenía… Veo a Manu (Ginóbili) llegar al entrenamiento con las zapatillas nuevas y me quiero matar. Nos cagó a todos una vez más porque nosotros las compramos en febrero y ya están gastadas. Y él espera, silencioso, a abril, porque se las trae el Huevo (Sánchez) de Estados Unidos o no sé de dónde.

“Y lo veo a mi hijo en la cancha, con mi mujer. Y estoy sentado al lado de `Juan es tuya Juan´ y no damos más de los nervios. Y termina el partido y siento lo mismo que siento hoy, cuando me levanto a la mañana y digo `¿qué carajo me pasa?´. Y mi mujer me pasa el celular y leo lo que escribe Palito y me meto en la ducha…

“Y escribo esto cuando nunca jamás escribo nada. Y le agradezco a este grupo de pibes increíbles, a Sepo, a Pancho (Jasen) y a todos los que están detrás de escena por dejarme volver a ser un nene por un ratito. Y digo: `lo voy a escribir´. Así cuando piense `para qué carajo me meto en esto´ me acuerde de este momento hermoso.

“Y pienso, enseguida, `vamos por más´. Porque no puedo conmigo mismo. Pero sé que nunca será igual por esta sensación que acabo de vivir ayer y hoy a la mañana. Y quería compartirlo”.

Fuente: La Nueva Digital

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