Estudiantes de Olavarría. El balance de la temporada.-

Terminó la 2015/2016 del TNA para Estudiantes de Olavarría, pero el equipo dejó en la ciudad mucho más que resultados deportivos.

Al finalizar la temporada de una competencia con la jerarquía del Torneo Nacional de Ascenso, el análisis precoz del mero hecho deportivo suele omitir cuestiones de enorme valor para todo aquello que constituye la sofisticada empresa de sostener un equipo de básquetbol profesional en una ciudad intermedia del interior bonaerense. Tal es el caso de Estudiantes, club que, merced al compromiso de toda la comunidad, ha logrado instalarse de manera indiscutible en el selecto y admirado grupo de aquellos pocos que han cosechado estrellas en prácticamente todas los certámenes en los que alguna vez tuvieron intervención. Sin embargo, lo que subyace al éxito es notablemente más trascendente que la obtención de un trofeo.

Estudiantes alcanzó este año su sexta temporada consecutiva en una competencia de carácter nacional (una en la Liga B, tres en el Torneo Federal y dos en el TNA). Cuatro de esos seis períodos, los más recientes, de hecho, han sido conducidos por el entrenador José Luis Pisani. El coach bahiense abandonó oportunamente el privilegio de comandar el proyecto de Bahía Basket en la Liga Nacional A, élite de la disciplina en nuestro país, por el desafío de reinstalar al Bataraz en los primeros planos del deporte argentino. El hecho es, sin duda, una manifestación tangible de la imagen que la entidad ha sabido consolidar entre “la gente del básquet” de la República Argentina.

De forma contemporánea con el arribo de Pisani, varios nuevos jugadores se sumaron al plantel albinegro para afrontar, en principio, el Torneo Federal de Básquetbol. A la fecha, con el equipo disputando nuevamente instancias decisivas del TNA, atletas como Juan Ignacio Mateo, Rodrigo Sánchez y Juan Levrino han superado los 150 encuentros vistiendo la camiseta de este club, otro dato que destaca el aprecio que los propios deportistas han desarrollado por la propuesta profesional de Estudiantes. No obstante, el mérito de la cifra expuesta no finaliza en los “players”, pues el Jefe de Equipo, Mauricio Olivetto, y el Preparador Físico de la plantilla, Facundo Correa, han igualado ese récord al servicio del club, lo que expresa nítidamente que no existen las casualidades cuando los proyectos son realmente serios.

Vale destacar, también en referencia a la constitución del Cuerpo Técnico del plantel profesional, que seis de sus integrantes son olavarrienses (los dos Asistentes del Entrenador, el Kinesiólogo, el Utilero, el Jefe de Equipo y el Preparador Físico), lo que representa fuentes de trabajo directas para ciudadanos locales, cuyos salarios, en consecuencia, abastecen a sus grupos familiares. Además, dentro del equipo profesional, cuatro jugadores han surgido de las divisiones formativas de la institución (Lorenzo, Dilascio, Galardo y González), así como ocho deportistas juveniles han alternado con el plantel a lo largo de la temporada, lo que no sólo les permitió reforzar sus capacidades merced al roce con sus referentes, sino que, además, percibieron viáticos en cada partido al que fueron convocados.

Estudiantes Olavarría es un símbolo del deporte local. Tal es así que necio sería desconocer que el sólo acto de portar la camiseta de este club en canchas de toda la República significa tanto como la mejor campaña de promoción ciudadana que pudiéramos imaginar. Este conjunto ha transitado más de 15.000 kilómetros de caminos a lo largo y a lo ancho del país durante la temporada 2015/16. Además de hablar positivamente de la federalización del torneo, el dato destaca por indicar que se han empleado empresas de transporte autóctonas en cada etapa del certamen, logrando así que la institución produzca inversiones que promueven fuentes de trabajo indirectas para aún más coterráneos.

La hotelería es otro punto que debe interesar de sobremanera. El club opera con un sistema de intercambio mediante el cual la entidad asume los gastos de hospedaje de cada equipo que visita la ciudad, para obtener idéntico beneficio en el transcurso de toda gira que acontezca fuera de Olavarría. Por lo tanto, la permanencia de Estudiantes en el Torneo Nacional de Ascenso garantiza a los hoteles locales la contratación de habitaciones y servicios anexos para planteles completos por espacio de alrededor de nueve meses en cada año calendario.

Al párrafo precedente hemos de anexar el ítem de la gastronomía como otro elemento sustancial, ya que los restaurantes olavarrienses se han beneficiado del consumo de 918 cubiertos, acción resultante de la alimentación de los planteles visitantes que se alojaron en la ciudad durante los últimos meses.

El hecho de que Estudiantes dispute una competencia nacional de básquetbol, impacta, además, en el mercado inmobiliario local. Claro está que no se trata de un indicador que pudiera alterar de manera significativa las estadísticas del rubro, pero es menester citar que los martilleros de la ciudad percibieron comisiones por la gestión de los alquileres de cada propiedad ocupada por un integrante foráneo del plantel profesional (lo que refiere tanto a jugadores como a parte del Cuerpo Técnico).

Claro está que cuando hablamos de Estudiantes en lo que al básquetbol respecta, los alcances del proyecto exceden ampliamente el aspecto estrictamente deportivo. Es posible incluso destacar la función social que se ha ejercido en nombre del equipo. La propuesta conocida con el nombre de Encestando una Sonrisa, por ejemplo, se expresa través de un grupo solidario constituido por iniciativa de José Luis Pisani, el Entrenador del plantel profesional, quien, en compañía de numerosos colaboradores, y con el respaldo de los deportistas bajo su tutela, realiza periódicamente labores que promueven asistencia y respaldo para con particulares e instituciones no gubernamentales en situación de vulnerabilidad. “Encestando…” se ha transformado en un sólido bastión bataraz, llegando incluso a asumir el padrinazgo de entidades tales como el Hogar de Niñas San José y el centro educativo Helen Keller.

En definitiva, el proyecto deportivo del básquet bataraz es, sin lugar a duda, un baluarte cuya solidez se extiende mucho más allá de la fortificación de la disciplina, algo que tampoco es posible desconocer, ya que el modelo operativo de las divisiones formativas del club está articulado de manera que los más pequeños se inicien en el deporte con la aspiración de desarrollar una carrera cuyo corolario resulte en el ejercicio profesional del juego, un proyecto ciertamente viable en este contexto. De hecho, en la actualidad, catorce atletas con experiencia en las formativas del club han participado de los encuentros oficiales del Torneo Nacional de Ascenso, todos aquellos menores de 21 años de edad, integran el plantel que disputa el certamen de Primera División de la Asociación de Básquetbol de Olavarría, y quienes no superan los 19 años, conforman, además, la plantilla que actualmente lidera la competencia en la Liga Nacional Junior, lo que habla de la calidad del trayecto que desarrollan los deportistas juveniles albinegros.

Estudiantes Olavarría finalizó su participación en esta temporada del TNA en la disputa de los cuartos de final de la competencia. Eso han contado las noticias, pero la coyuntura es cabalmente insuficiente. Los datos volcados en este breve balance hablan a las claras de algo tan grande que sólo adquiere real magnitud cuando interpretamos que El Bata no sólo juega cuando gira “la naranja”. Este proyecto es una empresa de la que todos somos parte. Es una iniciativa ambiciosa, pero sustentable, cuyo presupuesto está constituido en un 30% por aportes municipales -lo que habla del respaldo de la ciudad para con su equipo-, el 20% es producto de la venta de abonos de temporada –un rubro en el que este club es uno de los líderes nacionales-, y la mitad restante pertenece al acompañamiento privado -resuelto por comercios y empresas locales, quienes no sólo facilitan financiamiento al proyecto deportivo, sino que se acoplan a esta idea de llevar el nombre y el concepto de Olavarría a los más extremos rincones del territorio nacional, nada menos que a través de una de las más notables casacas del básquet argentino-.

Informe y Foto: Prensa Estudiantes.

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