El gran momento del Dep. Viedma

El Deportivo Viedma cerró un año extraordinario. Líder absoluto en la Conferencia Sur, invicto en su casa y clasificado al histórico Súper 4 en busca de un cupo para disputar una competencia internacional. El punto negativo: las lesiones.
El conjunto dirigido por José Luis Pisani perdió solamente 3 partidos de los 16 que disputó, todos de visitante. El primero, cuando comenzaba el certamen, frente a Estudiantes de Olavarría (76-59), luego en Neuquén frente a Petrolero (80-77) y el último ante Atenas de Patagones (78-75) tras estar 20 puntos abajo.
El equipo mostró mucho juego, pero especialmente una personalidad arrolladora. Levantó diferencias que parecían irremontables (victorias de local tras estar 19 abajo con Estudiantes y 12 con Atenas) y cuando salió a la ruta, se plantó fuerte en todas las canchas.
Hizo de su casa su fortaleza. Con el apoyo de su gente, el Depo jugó nueve partidos en el Ángel Cayetano Arias. Y los ganó todos.
Las claves del equipo
Presión alta, defensa intensa, salida rápida. Mucho sacrificio de todos. Quizás en eso se resume el estilo de juego que caracterizó al Depo Viedma en esta primera parte. Y los números no mienten.
Viedma está 6° en robos, con 8 por partido (128 en 16 juegos). Además, está entre los líderes en dos categorías que demuestran la intensidad del conjunto: puntos de pelota perdida (16,6) y puntos de segunda chance (10,4).
La efectividad ha sido otra clave: 54% en dobles (310/579), 34% en triples (120/350) y 77% en libres (267/349).
El banco de suplentes del conjunto capitalino también aportó muchísimo y por eso el Depo también está entre los mejores en esta categoría: 21,3 por cotejo.
Las individualidades
Varios jugadores se han destacado este año, pero dos nombres deslumbraron: Federico Mariani y Francisco Centeno.
El cordobés tuvo actuaciones tremendas, especialmente en los últimos dos partidos (ya por la Segunda Fase, frente a Villa Mitre y Platense). Terminó el 2017 como el goleador del conjunto, con 17,2 puntos por juego, con una efectividad de 53,6% en dobles. Sumó además 3,6 rebotes, 2,6 asistencias y 1,5 robos.
El venezolano, en tanto, fue importantísimo en partidos trabados y se cargó el equipo al hombro en varias ocasiones. Cerró el año con 16,7 tantos por partido (60,7% en dobles) y aportó también 7,5 rebotes y 1,3 robos.
Nathan Carter, con 12,5 puntos por partido, también tuvo momentos de buen juego, sumando también 5 rebotes y 2 asistencias.
Las lesiones, el punto negativo

Las lesiones de Pedro Franco, Alexis Knecht y Martín Fernández fueron la nube negra del inicio de una campaña prometedora.
El base, líder y capitán del equipo, sufrió un esguince de rodilla y e perdió cinco partidos. Se recuperó y volvió a comandar los hilos del equipo, saliendo desde el banco cuando más se lo necesitaba.
El primer golpe duro fue la salida del bombardero Knecht. Sufrió una fractura en su muñeca izquierda jugando en Neuquén. Fue intervenido quirúrgicamente y todavía le restan algunas semanas de recuperación. Venía promediando 12,3 puntos por juego, con 44,3% de triples.
Knecht fue reemplazado temporariamente por Alejandro Peralta y cuando parecía que todo se acomodaba, llegó otro baldazo de agua fría. Martín Fernández, uno de los más regulares, sufría la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla derecha tras recibir una dura falta de Juniors Peralta en el último clásico. Será operado a principios de enero y se quedará afuera el resto de la temporada.
Pero el equipo transformó la bronca por las lesiones en energía. Puso la cabeza en el rectángulo de juego y redobló los esfuerzos. Sacó adelante todos los partidos, algunos de ellos disputados solo con 7 jugadores.

 

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