Los jugadores de Liga Nacional que se sumaron a la Liga Argentina

Un conglomerado de basquetbolistas que ocuparon ficha U23 en la élite aterrizaron en el segundo escalón y reforzaron varios planteles para optimizar la competitividad.

El desenlace emocionante de la Liga Nacional aportó una dosis de épica a una temporada única, que marcará a fuego la historia por su desenvolvimiento en un contexto adverso por la pandemia. La prolongación del reinado de San Lorenzo significó el cierre de una nueva edición de la élite del básquet argentino.

La apuesta por los jóvenes talentos se transmutó en una realidad positiva en la máxima categoría, dado que una enorme cantidad de players ratificaron su desarrollo y se erigieron en valores muy productivos en todos los planteles.

En esa sintonía, una nutrida porción de basquetbolistas menores de 23 años surcaron el puente para desembarcar en la Liga Argentina, enmarcados en la posibilidad de sumarse a préstamo a los participantes de esta divisional. Muchos clubes posaron los ojos en jugadores con protagonismo en la Liga Nacional para robustecer sus estructuras y optimizar sus rendimientos en esta emocionante temporada, que surca por la Fase Regular.

Muchos nombres que se destacaron en la reciente temporada de la élite ya transitan por los listones de la categoría, lo que se constituye en una posibilidad de continuar con su desarrollo, un impulso para endosar más experiencia, más roce, más responsabilidades y regresar con mayor bagaje.

Ameghino sedujo a Joaquín Valinotti y Yoanki Mencia, quienes rápidamente evidenciaron un impacto real en el León. El base dispuso de rodaje en Peñarol (37 juegos, 23 minutos, 8.1 puntos, 2.6 asistencias y 7.9 de valoración) y en el conjunto de Villa María ya demostró credenciales con una media alta de 14 puntos, 3.3 asistencias, 3.3 rebotes, 16.5 valoración y 24 minutos en 6 encuentros. Por su parte, el cubano contó con un crecimiento de su rol en Gimnasia de Comodoro (8.8 puntos, 3.7 rebotes y 18.6 minutos en 35 cotejos) y en el León aportó un desequilibrio notorio con 14.8 unidades, 6.7 recobres, 20.7 de valoración y 29 minutos en 6 encuentros.

San Isidro cobijó a Guillermo Aliende, que en Olímpico formó parte de la rotación estable de Leo Gutiérrez (17.4 minutos, 6.5 puntos, 2.0 asistencias en 41 partidos) y raudamente desplegó su armamento en los Halcones Rojos con un promedio muy positivo de 15.3 puntos, 3.3 asistencias, 2.9 rebotes y 14.4 de valoración en 7 presentaciones.

Enmarcados en una planificación de fomento de la cantera, en Libertad de Sunchales le construyeron el campo idóneo a varios jóvenes como Augusto Alonso (19.7 minutos, 5.8 puntos, 2.6 asistencias y 6.7 de valoración) y Julián Eydallín (9.4 minutos, 2.5 puntos), quienes armaron las valijas para anclar en Sportivo América. En el equipo rosarino, el base asumió las riendas con muy buenos números de 6.9 puntos, 2.3 asistencias, 24.2 minutos en 7 juegos. Por su parte, el escolta disfruta de más participación (22 minutos) y registra 6.7 unidades, 3.0 rebotes y 7.6 de valoración en 7 partidos.

Luciano Guerra regresó al primer amor, Barrio Parque, tras su trajinar positivo en Comunicaciones de Mercedes, donde cumplió con creces con 7.7 puntos, 2.2 asistencias, 2.7 recobres y 22 minutos en 38 juegos de la Liga Nacional. En la actual edición de la Liga Argentina, el cordobés incidió para el crecimiento del equipo con 10.6 unidades, 2.6 pases gol, 10.1 de valoración en 8 partidos. En el Verde también desequilibra Enzo Rupcic, tras su paso por Oberá (12 minutos, 3.0 puntos en 27 cotejos), y se erige en un engranaje rentable con 10.0 unidades, 46% en triples y 9.0 de valoración en 12 compromisos.


Santiago Barrales vivió una experiencia feliz en su aterrizaje a la élite en Argentino de Junín, donde Matías Huarte confió en sus capacidades (6.3 puntos, 3.5 rebotes y 18 minutos en 36 encuentros). Ahora volvió a la segunda división (ya estuvo en Racing de Chivilcoy) para acoplarse a Central de Ceres, donde luce suelto y eficaz con 11.3 puntos, 6.7 rebotes, 10.1 de valoración y 31 minutos de media en 11 juegos.

Tomás de Rocamora posó sus ojos en Juan Martín Bello, que en Ferro ejecutó su rol de intensidad en el entramado de Federico Fernández (35 juegos, 9.2 minutos y 2.3 puntos). En el Rojo aprovecha a full las posibilidades y aporta 11.1 unidades, 4.5 asistencias, 10.9 de valoración y 30 minutos en 8 partidos.

De La Banda a Mar del Plata, ese es el viaje que recorrió Luciano Ortiz para sumar más progreso, tras su buena intervención en Olímpico (12.6 minutos y 3.5 puntos). En Quilmes calibró su escopeta con un 40% de triples (1.5/3.8), además de 8.5 unidades, 9.8 de valoración y 23 minutos en 8 cotejos.

La incursión de jóvenes desde la Liga Nacional a la Liga Argentina también incluye a Lucas Gorosterrazú (de Peñarol a Estudiantes de Olavarría), Tobías Franchela (de Regatas a Ciclista Juninense), Christian Bihurriet (de San Lorenzo a Atenas de Patagones), Sebastián Lugo (de Quimsa a Independiente de Santiago del Estero), Agustín Cavallín (de Argentino de Junín a Racing de Chivilcoy) y Nicolás Franco (de Peñarol a Salta Basket).

Como si fuese poco, el escolta Tomás Spano arregló su incorporación a Racing de Chivilcoy, donde iba a debutar en la burbuja de Lanús, que comenzaría el 23 de mayo. El perimetral retorna a su ciudad, tras una temporada de consolidación absoluta en la Liga Nacional, en la que se erigió en el goleador de Ferro con 12.2 puntos, además de promedios muy productivos de 12.1 de valoración, 3.3 asistencias, 3.1 rebotes y 30 minutos en 38 partidos disputados.

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