Natacha Pérez: de descubrir el básquet por casualidad a jugar en la Selección

La alera forma parte de la preselección de Gregorio Martínez rumbo a la AmeriCup que se jugará en Puerto Rico. Afianzada como referente gracias a su experiencia, repasa su carrera en esta entrevista.

El sentido de la oportunidad a veces resulta determinante en la vida. Sin saberlo, sin ni siquiera pensarlo, un día el destino puede sorprendernos. La historia de Natacha Pérez, quien integra la preselección argentina como una de sus jugadoras más experimentadas, empezó a partir de una casualidad que rápidamente desató una pasión que nunca antes había contemplado. A días de que la Selección mayor femenina emprenda su viaje a Puerto Rico para disputar la AmeriCup 2021 que se celebrará del 11 al 16 de junio, Pérez habló con Prensa CAB para recorrer su historia y su actualidad dentro del deporte.

Una casualidad que se convirtió en pasión

“En realidad siempre quise jugar fútbol. Me crié con mi hermana y mis tres primos varones; era todo pelota, camiseta River y nada más. Fue casualidad, un día que caí en una colonia verano con una prima, yo justo había empezado en una escuelita en una canchita a dos cuadras de mi casa a pelotear. Pero bueno cuando fui a esta colonia con mi prima justo en ese club el que estaba de profe era entrenador. Yo corría re rápido me acuerdo, era lo único que hacía, él me dijo ‘¿queres venir a empezar acá?’ y ahí empecé medio de casualidad en Pacifico”, recuerda Nacha sobre sus primeros contactos con la naranja. Además asegura: “Cuando yo empecé para mi era un juego, iba a divertirme. Si competimos obviamente, pero mi entrenador Guillermo Sentorri, que le decíamos Pocha, era super didáctico y entretenido, yo iba de verdad a jugar y a divertirme, no media que estaba dentro de un deporte que era de competencia”.

“Mas o menos a los 13 o 14 me citan por primera vez a la preselección de Mendoza, yo no sabía ni que existía imaginate el nivel de lo colgada y la poca noción, no sabía ni que existía una Selección argentina de básquet. Ahí arranqué un poco más, como que fue un llamado de atención. Competí en la selección, tuve la posibilidad de estar en el equipo, pero creo que cuando lo encaminé más fue cuando decidí irme de Mendoza a los 17 años y tuve la oportunidad de venir a Lanús, ahí fue cuando dije ‘bueno, quiero algo más’. Había terminado mi año de inferiores de U19 con el mundial de Tailandia, yo tenía 18 y dije ‘si me quedo en Mendoza se me va hacer muy difícil seguir compitiendo’, ya era mayor. Tuve la posibilidad de venir a probar 6 meses, mis papás la verdad que me apoyaron desde el primer momento, me dijeron ‘dale, si querés y tenés ganas, te bancamos’. No hubiese hecho ni vivenciado nada de todo lo que vino después sin ellos, siempre han sido mi sostén y lo siguen siendo hasta el dia de hoy”.

El primer paso, de la mano del estudio

De jugar y divertirse pasó a conocer un mundo deportivo enorme e incluso a destacarse en él. Ganó una medalla de bronce en el Mundial U19 de Tailandia 2009, momento que recuerda con mucha emoción: “Además del juego ese equipo tenía una mística y una conexión que yo no vi ni sentí en otro lugar, esa camada superó todo. Fue muy emocionante que todas nos sentiéramos parte. No puedo no traer sonrisas ni buenos recuerdos de ese torneo”. Y tras aquella actuación, un gran hito en la historia de nuestro básquet, comenzó su crecimiento en lo personal.

“Vine a competir acá, vi como se entrenaba en Lanús, el roce, la competencia, los equipos, me encantó. Lamentablemente en Mendoza no tenemos ese tipo de competencia. Volví y le dije a mi papá ‘quiero volver’, no quiero estar acá, y bueno ahí no volví nunca más. Creo que ahí fue como una decisión bisagra para mí, para empezar a encaminar mi vida con el básquet”, recuerda Nacha sobre la decisión de venirse a Capital, un antes y un después en su carrera.

“Ese medio año que me vine había empezado a estudiar en Mendoza, después cuando me viene a Buenos Aires lo seguí un poco a distancia hasta tercer o cuarto año de la carrera porque se me hizo muy difícil rendir finales, no estaba la modalidad virtual yo viajaba a Mendoza a rendir final, viajaba y volvía, era un caos para mi. Se me empezaron a acumular varios finales y dije me cambio a una universidad de acá, ahí fue cuando me pase a la UAI”, comenta la mendocina sobre sus primeros pasos en un extenso viaje que combinó una carrera deportiva dentro del básquet nacional con el estudio. Pero este esfuerzo no es casualidad: “Siempre tuve la cabeza en estudiar, fue un consejo de mis papas desde siempre. De hecho mi papá estudió de grande, se recibió a los cuarenta años con nosotras acompañándolo. Nunca me presionaron de decir ‘no, tenés que estudiar, no te vas’, siempre fue un consejo y obviamente me enseñaron que era una herramienta para mi que yo lo decidiera como quisiera, siempre fue una decisión mía”.

En los siguientes 10 años, mientras estudiaba, jugó en Lanús, Las Heras Básquet y Deportivo Berazategui. Fue campeona de múltiples torneos con el conjunto granate, incluyendo el Federal Femenino, y se coronó campeona y MVP de la Liga Nacional Femenina en el torneo Apertura del 2019, vistiendo la camiseta del ‘Depo’.

La primera experiencia en el exterior

Nacha se recibió de Licenciada en Nutrición a comienzos del 2020 y fue la puerta para dar el gran salto, ese que siempre había esperado: “Siempre tuve la posibilidad de ir a jugar afuera, obviamente por los papeles y porque desde que se empezó abrir el mercado con las jugadoras la verdad es que está la posibilidad de ir, en diferentes categorías, no importa, pero está la chance de ir a probar esa experiencia afuera. Yo siempre la quise hacer, siempre la tuve en mente, pero sabía que si me iba en cualquier momento de mi vida se me iba hacer muy difícil retomar el estudio, era un esfuerzo grande que estábamos haciendo junto con mis papas, así que dije bueno le meto fuerte con todo mucha voluntad, pero bueno siempre prioricé a la Selección. Por suerte me pude recibir en medio de la pandemia”.

En enero del año pasado, a sus 28 años se confirmó su participación en la Serie A2 de Italia, donde la alera esperaba con ansias vestir la camiseta del ASD Feba Civitanova, pero no pudo ser dado que la pandemia del COVID19 complicó sus planes y la obligó a dar un paso atrás: “Fue complicado volverme de Italia en medio de la pandemia, con el mundo hecho un caos, con Italia siendo el foco después de China, desde ahí empecé como ‘uff justo ahora que me voy pasa todo esto’”.

Finalmente a mediados del 2020 volvieron abrirse los mercados europeos y Nacha fue una de las tantas jugadoras que tuvieron un contrato para jugar en el viejo continente. Desde agosto hasta mayo de este año formó parte del CB Almería, en la Liga Femenina 2 de España. Durante la temporada jugó un total de 24 partidos en los que promedió 7.4 puntos, 5.1 rebotes y 1.4 asistencias en 28 minutos por juego.

“La federación española con los protocolos, las directivas a seguir, mucha responsabilidad por parte de todos y mucho cumplimiento. Nosotras teníamos todo el tiempo durante el entrenamiento un lugar para volver a sentarte, desinfectarse, el protocolo del tiempo que estábamos ahí después de entrenar: no podían pasar los 10 minutos. Todo muy estricto. Nos hisopaban todos los viernes previo a jugar, en caso de que hubiese algún caso positivo nos aislaban a todas. La verdad es que también es un modelo a seguir porque hicieron todo perfecto, el torneo se pudo jugar sin problema, cuando tocaba un equipo que paraba por algún contagio después se reprogramaban los partidos, lo organizaron muy bien de tal forma que el torneo terminó cuando habían dicho que iba a terminar” comenta Pérez sobre esta primera experiencia atípica pero positiva.

Además, su experiencia en España la dejó maravillada: “La liga, cómo organizan los torneos, los campeonatos, la competencia que hay ojala, sueño con que Argentina pueda ser un modelo, una copia de lo que es la competencia y el básquet femenino de España, sería como un sueño, como están organizados, el profesionalismo que hay, todo, obviamente que tiene que haber sido muchos años de trabajo y de lograr esa estructura pero bueno seria un sueño poder ver eso acá en Argentina”.

Mientras que sobre su experiencia personal asegura: “Me sentí muy bien, la verdad que siempre veía a las chicas, tengo amigas que juegan ahí hace mucho, he seguido muchos partidos y siempre tuve como la intriga de si podía jugar, si estaba al nivel. Pero la verdad es que fue todo excelente, me sentí muy bien en el juego, con mi entrenador Alex Gomez, creo que puedo decir uno de los mejores entrenadores que he tenido en mi vida porque aprendí muchísimo y me ayudo un montón, además me dio un lugar en el equipo que no lo sentía como una presión. Obviamente que haber estado con Maqui Durso para mi fue muy importante no solo en lo deportivo, sino también desde lo emocional. Pero como balance general la verdad que me sentí muy bien, me sorprendí de mi porque dije bueno pude hacerlo y quizá yo no iba con expectativas altas sino como bueno a ver”.

La emoción de seguir vistiendo la celeste y blanca

“Cada vez que me pongo esta camiseta me acuerdo cuando era super chiquita y no tenía ni idea que esto existía, y como que por ahí ahora que estoy más grande, que uno se pone a pensar todas esas cosas que fue dejando en el camino o que fue como dándole otra prioridad. Para mi siempre representar a la selección y estar acá fue mi prioridad y como te decía postergue estudio, me aleje de mi familia por buscar mi mejor versión y obviamente por buscar un lugar en el equipo. Se me pasan un montón de cosas por la cabeza, pero no me arrepiento de nada de lo que elegí en mi vida y como la quise caminar, pero bueno es como que uno se pone esto y para mi significa mucho esfuerzo, no solo mio, de mi familia y mucha felicidad, mucho orgullo obviamente”, expresa Natacha emocionada desde su cuarto en el Hotel Ramada ante la pregunta de qué significa para ella volver a participar de una preselección.

“Creo que todas tenemos como nuestra partecita de ser referentes, o sea de todo este tiempo de haber estado en la selección, todas somos referentes desde distintos puntos. Algunas desde el juego, otras desde lo actitudinal, otras del esfuerzo, creo que haber sostenido este lugar durante tanto tiempo significa algo para las más chiquitas y bueno, cada una tomó su referente desde el lugar donde se siente identificada. Pero creo que cada una hizo algo para poder estar acá y mantenerlo que es lo más difícil, eso te hace ser una jugadora referente”, asegura la mendocina que viste la camiseta de la selección hace más de 10 años. Pero, a pesar de ser una de las más experimentadas y de haber formado parte de varios procesos con la mayor, la alera vive esta concentración de una manera muy particular: “Estamos como con mucha incertidumbre porque no sabemos cuando van a dar el equipo, yo te juro que lo estoy viviendo como si tuviera 15 años porque siempre para mi fue estar hasta último momento que si, que no. La verdad que siempre estoy a disposición del equipo en lo que sea que pueda dar, yo estoy al 100%, siempre a disposición de lo que se necesite dentro o fuera de la cancha”.

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