Segundo al mando

El entrenador detrás del entrenador, los pormenores de la tarea de los asistentes técnicos del TNA, el legado y aprendizaje de una profesión en la que la experiencia no se compra, se transita.

Hay oficios y profesiones en los que un día de trabajo real tiene la loable potestad de obsequiar el tan preciado don del conocimiento que meses de estudio no pueden brindar, y este regalo se transforma en el complemento ideal de la teoría, la lectura e incluso la práctica. La experiencia no se compra, se transita.

El del entrenador de básquet es un puesto repleto de vericuetos, reservado para gente especial, con una pasión tan intrínseca que duele, que eleva o lastima según la ocasión, pero que enamora a tal punto que no tiene vacaciones: se analizan hasta los juegos de barrio, se scoutea hasta los chicos de mini, y el televisor está reservado a toda hora.

Dentro de esta horda de locos, el salto de comenzar la carrera como técnico principal está reservado para casos excepcionales, el resto debe ir a la “escuela”, la que otorga la licencia y la otra, la de la cancha, la del día a día, el trabajo de asistente técnico.

Munidos de su tablita, anotador a mano, coleccionistas de afiches y fibrones, suelen ser más prolíficos editando videos que el mismísimo Spielberg y sus deseos son tan simples como encontrar buena señal de wifi o que la impresora tenga tinta y las estadísticas se puedan leer sin inconvenientes. Son los entrenadores detrás de los entrenadores, los que sufren con el culo pegado al banco y esperan cazar ese detalle que se escapó para darle un vuelco al partido.

Lejos de un Ettore Messina al lado de Gregg Popovich o de Julio Lamas acompañando a Sergio Hernández en la selección, en el Torneo Nacional de Ascenso la inmensa mayoría de los asistentes son técnicos que se hacen desde abajo y que apuestan pensando a futuro, pero hay coincidencia en el que nivel es de elite.

“Hoy se cuenta con un nivel excelente de asistentes en el Torneo Nacional de Ascenso, están híper capacitados para ser entrenadores. Delegar acciones en ellos nos facilita el trabajo a los técnicos en jefe y nos permite abrir un abanico de posibilidades para optimizar el rendimiento del equipo”, explica Juan Manuel Varas, quien recientemente hizo la transición de pasar de ser ayudante a tomar el timón de Tomás de Rocamora. “En este proceso de pasar a comandar el equipo después de ser cuatro años asistente, el principal cambio pasa por las decisiones que uno tiene que tomar en el día a día, en la planificación diaria, en los pre partido y durante el juego, pasar de ser fuente de consulta a ser quien toma las determinaciones principales”, analiza y agrega: “También está el tema de la comunicación con los dirigentes, la logística, la estructura. Como asistente estás más abocado a cosas específicas como el rival o la práctica”.

Varas trabajó con Martín Amden y de Cristian Santander, de quienes está sumamente agradecido: “Ambos fueron muy bondadosos y me permitieron tener un rol importante. La idea era que yo tuviera el mayor conocimiento de acciones de los rivales, estar informado para comunicarlo de la mejor manera al equipo. Lográbamos una química de trabajo fluida para que el equipo pueda ejecutar sin importar quién comandaba el ejercicio”. Y obvio, nobleza obliga, busca lo mismo en un ayudante: “Me gustan los asistentes participativos, no sólo un editor de video y que me muestre el scouting. Le pido que tenga responsabilidades en la práctica, que comulgue conmigo en la idea de planificación y trabajos a realizar. Debe ser también el nexo entre los jugadores y el entrenador, manejar humores, situaciones personales del grupo”.

“Sí o sí prefiero ver el partido parado, me gusta poder elegir cuando me siento, sentado dejaba todo el piso rayado”, bromea Varas sobre una de las ventajas que le otorga su nueva posición.

En algunos casos los asistentes técnicos llegan con el entrenador, pero otra de las particularidades que tiene el TNA es que los ayudantes en su mayoría tienen una relación preexistente en la institución o son oriundos del lugar.

Gabriel Calvo es el asistente de Leandro Hiriart en Deportivo Viedma y no sólo es entrenador principal de diversos equipos en los torneos locales en los recesos, sino que también supo ser campeón hace apenas un par de años. “Mis funciones son el scouting, trabajos en cancha, hightlights, trabajos de técnica individual, estadísticas propias y de los rivales”, resume Calvo, quien resalta la buena comunicación entre los “segundos” de toda la categoría: “Con el resto de los asistentes se trabaja en permanente contacto, vía redes sociales, por teléfono. El intercambio de información hace que todos mejoremos”.

Y, según el caso, también está el trabajo de acompañar al entrenador en su humor, sus reacciones en los altos y bajos de una campaña. “Es entendible que un técnico esté a altas revoluciones, entonces uno debe ser más frío para aportar ideas y ayudarlo dando otra visión, ajena a la suya”, explica Calvo.
Coincide Mariano Iglesias, con toda una vida en Estudiantes de Olavarría desde hincha hasta asistente, quien cree que la forma de colaborar con los momentos duros es “encontrar soluciones” y detalla las tareas que tienen encomendadas junto al otro asistente, Agustín Bianchi: “Se ven las cuestiones tácticas junto con el entrenador principal, se dan partes del entrenamiento, como la entrada en calor y algunos ejercicios, también se realizan entrenamientos con los juveniles que están en el plantel y por supuesto el scouting de video, análisis de sistemas y situaciones individuales. Agustín analiza más lo estadístico y yo más los videos, lo táctico con imagen”.

A veces hay que salir de casa para generar una mirada diferente. Así lo vivió Juan Kass, quien tras iniciarse en el minibásquet femenino de Parque Sur de Concepción del Uruguay, alargó su recorrido primero a nivel provincial y luego nacional hasta que volvió al Puerto Viejo para trabajar como asistente de René Richard, quien lo conoce desde aquellos viejos buenos tiempos: “René es muy especial, un tipo que trasmite buena energía, es lógico que hay momentos que se calienta, pero tenemos muy buena relación, siempre esta tirando al grupo para arriba”.

“Mi tarea es la de scouting y video. Me da la chance de trabajar las reglas defensivas y plantearlas yo en cancha, tengo buena participación al frente del equipo y mucha libertad. También trabajo en fundamentos individuales con los juveniles en horarios extras”, explica sobre la labor de la semana y diferencia: “En el juego lo que hago es comentar todo lo que pueda ver y sumar para el equipo”.

Juan también tiene una relación fluida con muchos asistentes y aunque resalta que “quizás con tres o cuatro hay una afinidad mayor” aclara que “se brindan los datos a todos los que los necesiten”.

Y amplía cómo es el intercambio: “Está claro que no se pide el scouting de su equipo o su video, sino el del próximo rival, o algún elenco que haya jugado contra ellos. Intercambiamos material. Es muy piola la relación que tenemos y compartimos porque yo creo que eso ayuda a crecer”.

Pero no todos los asistentes ven como indispensable ese intercambio y manejan la búsqueda de datos de otra manera, apoyados en la tecnología que permitió escapar de la tortura de antaño, cuando había que salir a buscar videocaseteras o reproductoras de DVD . “La verdad es que tengo poco contacto, porque los videos están disponibles en las plataformas de contenidos y esa es la base del trabajo de scouting que hacemos”, cuenta el rosarino Lionel Ossola, hoy asistente junto a Julián Oña de Agustín Pujol en Sportivo Las Parejas, pero con toda una carrera en el lomo que tiene como referencias destacadas ser asistente de Liga A en Boca, trabajos en Puerto Rico e Italia, y más cercano en el tiempo, ayudante en Oberá.

“Trabajamos mucho en los fundamentos individuales con reclutados, juveniles, pero también con los mayores. Hacemos el scouting con Agustín, vemos los juegos, dialogamos y expresamos las ideas, pero termina siendo siempre el entrenador el que decide qué jugar y cómo jugar. Hay que acompañar al entrenador y a los jugadores, viendo situaciones. Al ser más vemos más cosas, pero por ahí hay que decir pocas cosas y en el momento adecuado”, explica Ossola con su experiencia y resalta la comunión que se vive en el cuerpo técnico: “Tenemos muchos puntos de coincidencia con Agustín (Pujol). No hay magia, basamos todo en el trabajo, disfrutamos mucho lo que hacemos, de estar juntos todo el cuerpo técnico. Es rígido como tiene que ser, maneja bien el grupo, pero es muy llevadero”.

Tras desempeñarse en Del Progreso de General Roca, Franco Cucchetti llegó a Olimpo de Bahía Blanca como asistente del elenco que llegó desde el Federal al TNA y se mantiene en el cargo. Además, del scouting propio y del rival, de los trabajos de lanzamientos y de la parte física cuando el PF no viaja, Cucchetti agrega una tarea también vital: “Como soy traductor de inglés hago las veces de intérprete para que haya una buena comunicación con los jugadores americanos”.

Sebastián Saborido, de Salta Basket, es otro de los entrenadores que sabe modificar su rol a asistente y lo hizo para acompañar a Ricardo De Cecco en el TNA: “Lo veo como algo que en el básquet es común, no me costó dar el pequeño paso al costado porque lo considero una forma de aprendizaje, una clínica permanente que te permite observar las cosas desde otro punto que siendo el técnico principal no podés”.

“Con Ricardo hay una gran relación y me da una participación más que importante tanto en un entrenamiento como en el proceso de la temporada. Se trabaja en técnica individual, en situaciones específicas y todo lo que es scouting y edición de video, que se arma de acuerdo a la filosofía del entrenador principal y al mensaje que quiere bajar”, cuenta Saborido, quien detalla el objetivo y el proceso de elaboración de los videos: “En lo individual se buscan detalles de cada jugador rival buscando virtudes y defectos, y en lo colectivo se analizan los sistemas pero se tiene en cuenta a qué entrenador se va a enfrenar, por su filosofía de juego. También en algún momento de la temporada se puede armar algo sobre tu propio equipo para corregir algo. Para los que empezamos cuando había que usar dos videocaseteras, es hermoso como hoy podés bajar un partido apenas terminó, meterlo en un programa de edición que puede ser Pinacle, Movie Maker o Power Director y desde allí trabajar. La Liga A ya tiene Synergy, que es un software deportivo que ayuda mucho en este formato de partidos seguidos”.

Pero atención, Saborido también resalta un punto de vista sobre todo este cúmulo de información que se posee en la previa de un juego: “La experiencia me enseñó que en muchos casos hay que minimizar la información, hay que ser preciso en la data que se le da a los jugadores”.

Las historias se replican en cada uno de los elencos que desandan las rutas del TNA, sirven como escuela federal de básquet y nacen las experiencias buenas y malas que desembocan en aciertos posteriores, porque detrás de cada entrenador hay un background de aprendizaje ganado en épocas de bajo perfil pero mucho trabajo.

Fuente: David Ferrara fue productor periodístico de las transmisiones televisivas del Torneo Nacional de Ascenso durante diez años. Periodista del diario El Ciudadano de Rosario. Docente en Tea Rosario y en Ieserh Rosario. En Twitter @davidferrara35.

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