Sobre bases sólidas

En apenas unos años, Unión de Santa Fe reconstruyó su básquet y hoy está consolidado en el Torneo Nacional de Ascenso, cimentando la ilusión de un futuro con La Liga. La nostalgia de años dorados le da paso a nuevos recuerdos para atesorar.

Hasta hace apenas algunos años, hablar del básquet de Unión de Santa Fe tenía siempre un dejo de nostalgia, de la linda, por recuerdos difíciles de borrar, pero que el tiempo erosiona y lastima, atacando con el peligro del olvido en las nuevas generaciones.

Aparecen postales, con mayor o menor nitidez en la memoria. A la competencia local y provincial le llegó la explosión de la Liga. Ese equipo de Flor Meléndez, con nombres como Romano, Camisassa, Milovich o Delfino que llenaba la Tecnológica y que después fueron parte del seleccionado nacional; el paso de José María Caballero y del luego campeón NBA Mario Elie; tiempo después la vuelta a la competencia con Carlos Delfino como entrenador y luego Carlitos en el rectángulo, con apuesta a lo hecho en casa que lo llevó del título local hasta la mismísima Liga B. Pantallazos en el Malvicino, intercalados con períodos de menor fortuna para la disciplina, aunque siempre con mucho amor por la camiseta y profesionales de renombre, como Sebastián Uranga o Ricardo De Cecco.

Pero lo cierto es que desde hace ya varios años el básquet Tatengue se encuentra en constante crecimiento y ha solidificado una estructura que es muy importante para la categoría, dando pasos firmes, generando identificación e instalando su nombre entre los más reconocidos del Torneo Nacional de Ascenso. En un club, una ciudad y una provincia que vive mucho el fútbol, Unión de Santa Fe puso al básquet como un deporte de referencia, ganó espacio y con mucho trabajo generó una marca registrada. Eso sí, nada fue casualidad.

“Amílcar Cecoti fue el artífice de que Unión recupere el básquet y lo acompañó Hugo Fessia, hace ya más de diez años. Siempre fueron de menor a mayor, supieron adaptarse a las exigencias y llegaron desde la nada hasta el básquet profesional. Hoy la idea es ser protagonista, lograr deportivamente el ascenso y darle rodaje a los jóvenes. Es enorme el apoyo a nivel club, mejoraron las condiciones de viajes y alojamientos, y muchas ganas de hacer las cosas bien”, resume el periodista Leandro Buttarazzi, uno de los tantos especialistas que cubren a Unión.

“Fue un proceso que se inició hace ocho años y siempre apostamos a que sea un trayecto deportivo, sin comprar plaza. Pensamos que hay que caminarlo para no cometer errores. Poco a poco hemos mejorado muchísimo en todo lo que rodea a la estructura del equipo”, explica Hugo Fessia, vicepresidente del básquet rojiblanco que trabaja junto al incansable Amílcar Cecoti desde aquellos años en los que el objetivo principal era volver a darle vida al básquet de la institución. Vaya si lo lograron. “Fueron un par de temporadas para llegar al Federal y otro para conseguir el ascenso al TNA. Nos tocaron planteles de muy buena gente, con entrenadores que nos enseñaron mucho a los que no éramos del año del básquet y fuimos aprendiendo, mejorando”, repasa Fessia, quien celebra el regreso del público masivamente al Malvicino: “En la pasada temporada había bajado el promedio muy bueno que traíamos del Federal y en el inicio del TNA, pero este año el equipo está trasmitiendo mucho y la gente acompaña en gran forma. Estamos contentos porque Santa Fe recuperó una plaza que no tenía y tenemos mucho apoyo de la dirigencia e incluso del plantel de fútbol que viene a ver los partidos”.

Fessia también relata lo duro que es dejar ir a un jugador por los lazos afectivos que se generan: “Al ser planteles chicos uno establece una relación, comparte tiempo, podrían ser mis hijos, y por eso muchas veces uno desearía renovar siempre al plantel completo. El básquet profesional y la carrera de los jugadores hace que sea imposible, pero también genera orgullo ver cómo progresan”.

Uno de ellos fue Mauro Cosolito, clave en el Federal y que terminó de explotar con su campaña en el TNA que lo catapultó a la máxima categoría y a la selección argentina. “Si bien empecé en Banco, Unión fue el club en el que me formé como jugador profesional, porque llegué a los 18 años para jugar la Liga C y bajo el lema ‘llevar a Unión a donde se merece’. Logramos ir subiendo escalón tras escalón y aunque me tocó irme, me reconforta que sea ya la cuarta temporada que juegan en el TNA, que se lo vea totalmente firme y que tenga la logística e infraestructura para jugar la Liga A”, cuenta el potente alero de Olímpico de La Banda.

“En aquel momento de inicio, primero estuvo Tato Stessens y luego Juan Simienzuck, quien fue junto a un grupo de dirigentes los que se encargaron de reestructurar las divisiones inferiores, acomodar al club, hacer que se compita en todas las ligas provincial y que crezca y crezca día a día. Unión y Santa Fe se merecen tener una plaza en Liga A porque tiene todo, desde la gente hasta la cancha, más una ciudad que se apasiona por el básquet. Mi paso por Unión fue de gran aprendizaje y me pone contento que pase por este momento. Unión está preparado para todo”, completa Cosolito.

Y no es un apellido más el de Simienzuck en esta historia, ya que durante seis años fue la cabeza deportiva del proyecto Tatengue. “El proceso fue muy bueno en todo aspecto. Llegamos con Francisco Blanc en 2011 para armar una estructura de básquet formativo, y con seis meses de trabajo en el club nos ofrecieron hacernos cargo del equipo que jugaba la Liga Provincial, luego se logra la plaza en el Federal y en dos años conseguimos el ascenso al TNA”, hace memoria el DT, quien se ilusiona con la proyección de la institución: “Tras cuatro años se lo ve afianzado y si Dios quiere puede seguir subiendo, pero eso ya pasa por una cuestión deportiva. Es un club que está sólido, porque Unión tiene cosas en su estructura que son de Liga A, como cuerpo técnico completo, cuerpo médico, un trabajo de cantera muy correcto. Es un recuerdo muy grato el que tengo, es un club muy grande y una plaza fantástica para la Liga. Es un proceso que nos tocó iniciar y del cual estoy muy agradecido porque también me permitió evolucionar como profesional, así también como a Francisco Blanc y de Juan Francisco Ponce, que crecieron muchísimo en esta labor”.

“Juan estuvo casi seis años en el club y siempre va a tener las puertas abiertas, es un estudioso y nos dio mucho”, explica Fessia sobre el fin del ciclo del técnico que los llevó al TNA.

De la elección del nuevo entrenador se hace cargo Cristian Hoffmann, quien además de estar en el día a día del básquet integra la comisión directiva de la institución, un lugar estratégico para velar por el deporte que ama y practica todavía hoy. “Si bien fue una determinación consensuada, fui el que insistí para abordar el nuevo proceso de la mano de Pirincho Beltramo, era el perfil que necesitábamos. Trabajamos en darle pertenencia y labor en equipo a todas las divisiones, que creemos que va a dar sus frutos. Unión es un grande, no hay que quedarse sólo en el famoso equipo de Flor Meléndez cuando a mí me tocaba ser uno de los chicos que limpiaba la cancha, porque tiene 70 años de historia en el básquet, tanto regional como nacional”, detalla Hoffmann, quien ratifica la determinación de la institución en apostar a la disciplina: “La dirigencia de Unión desea que haya básquet de este nivel, porque es un club con fútbol pero también con muchas actividades, es el más importante de Santa Fe. Puedo decir con orgullo que hasta hay hinchas de Colón que son socios de Unión porque encuentran el lugar para desarrollar sus actividades. Por eso reitero que hacer básquet no está en discusión, hay una decisión de mejorarlo año tras año, vamos por el ascenso pero también con el compromiso de lograr una continuidad en el equipo y no tener que modificarlo año tras año, sumando a chicos de las divisiones menores que tienen minutos. La plaza está consolidada y queremos que el gobierno provincial se involucre generando una ley que especifique un aporte para los equipos que participan a nivel nacional. Tenemos todo por delante y hay que aprovecharlo siendo polo de atracción para los jugadores, como pasó en aquella época de Flor Meléndez en la que había que rechazar chicos porque no teníamos más lugar por la gran cantidad que venían”.

Daniel Beltramo, entonces, es hoy el responsable del destino deportivo de un Unión que lucha en los primeros planos de la Conferencia Norte. Y fiel a su estilo, no da vueltas y dispara de manera contundente: “Unión es una de las mejores estructuras de Argentina. Un estadio impresionante, muchísimo espacio, una ciudad detrás, un enorme seguimiento mediático con diarios, canales, radios, y muchísimos hinchas. Tiene todo, no tiene techo. Sí se puede mejorar la organización interna, profesionalizar algunas áreas, pero le sobra para jugar la A, es de primerísimo nivel. Me sorprendió para bien todo lo que tiene este club para crecer. Ojalá estemos a la altura deportivamente este año o el que viene, porque este club está para mucho más”.

La mirada la comparte el salteño Miguel Isola, experimentado integrante del plantel Tatengue, que retornó a la institución. “En mi regreso al club observé muchos cambios para mejor, y se suman a la estructura que siempre tuvo. También está más involucrada la dirigencia de la institución, que eso no siempre se da en los clubes de fútbol”, analiza el ala pivot de fina mano.

“El club está consolidado en la categoría, seguramente se pueden mejorar cosas pero año a año se superan y si se da el salto de categoría creo que tienen los recursos para estar a la altura”, se esperanza.

A lo largo de estos años hay nombres que quedaron en la historia del Tatengue, que se afianzaron tan fuerte que no hacen falta grandes descripciones. Una palabra, un apodo, cuatro letras. Tan simple como Memo y Colo. Ellos también tienen una visión para aportar. “En Unión tuve tres etapas, primero en la escuelita, premini y mini hasta que se desarmó el básquet del club, luego volví para jugar la vieja Liga C en la que logramos el ascenso a la Liga B allá por el 98 cuando se inauguró el Malvicino, y después la historia más reciente del TNA. Siempre fui fanático del club con toda mi familia y quizás por todo eso la última parte la viví como capitán o una especie de símbolo por el amor a los colores y por ser formado en la institución”, se sincera el Colo Alejandro Reinick, multicampeón con Atenas y Peñarol. “Me pone contento lo que está viviendo el club, su estructura afianzada en el TNA. Porque trasciende a Unión, se recupera una plaza importante para la ciudad de Santa Fe y eso hay que defenderlo como sea. Seguramente hay detalles a pulir pero hay que soñar con ir para arriba”, amplia el experimentado guerrero de la zona pintada.

Y será imposible olvidar el larguísimo y agónico triple de Román Memo Rodríguez para llevar la definición del Federal a último juego en la que fue la campaña de ascenso a la segunda categoría del básquet nacional. “Los jugadores que llegamos de afuera veníamos con hambre de tener una gran temporada y ganar algo. Es un club muy lindo, la gente tiene locura por sus colores. Esa temporada del Federal fue irregular, con altibajos, pero en los playoffs encontramos la química, fue como otro torneo y estuvimos enfocados en pasar serie tras serie hasta que nos dimos cuenta de que estábamos para algo grande. Fue épico dar vuelta esa serie ante Barrio Parque, el triple que nunca me voy a olvidar porque fue el momento más lindo de mi carrera y además que sirviera para ir al quinto juego y ascender”, se emociona Memo, quien todavía extraña aquellas recepciones del Malvicino: “Cada vez que salíamos a la cancha se te erizaba la piel, era hermoso. Cuando te va tan bien en un club te dan ganas de estar ahí siempre. Fue duro tener que irme pero los procesos se acaban y hay que saber manejarlo. Quedaron muchos amigos en la ciudad, es gente de gran corazón. Lo sigo siempre, me interesa ver cómo le va y me alegra que sigan evolucionando y que estén con ganas de dar ese salto a la Liga. Pero está claro que el TNA es una categoría difícil y sube uno solo. Va a ser muy duro pero van por el buen camino”.

Unión construye sus nuevas memorias poco a poco, le pone bases sólidas a su ilusión generando proyectos y respetando tiempos. Hay entusiasmo pero no ansiedad, quizás concientes de que el destino premia al que sabe esperar e intentar con armas nobles.

*David Ferrara fue productor periodístico de las transmisiones televisivas del Torneo Nacional de Ascenso durante diez años. Periodista del diario El Ciudadano de Rosario. Docente en Tea Rosario y en Ieserh Rosario. En Twitter @davidferrara35

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