Barajar y dar de nuevo: la Liga debe parar

Los casos positivos se están multiplicando y la situación puede tornarse inmanejable. Lo lógico sería parar hasta encontrar una salida.

Lo primero que diremos en este informe es que no vamos a apuntarle a nadie. No es el momento para buscar culpables o, mejor palabra, responsables. ¿Los hay? Seguramente. Pero ahora lo importante es encontrar una solución para que no se desmorone algo que siempre tuvo la buena intención de lograr volver a jugar la competencia más importante de la Argentina. 

No miraremos para atrás para los “si se hubiera, si no hubiesen, si, si, si”. Lo que no se hizo, no se hizo. Lo único que vale ahora es qué se va a hacer. Y eso tiene que dejar de lado todos los intereses personales y, sobre todo, debe dejar de lado el orgullo de no poder aceptar una equivocación, si cambiando de rumbo se puede corregir el problema. 

Acá tenemos la siguiente situación: cinco equipos de la Conferencia Sur con distinta cantidad de positivos por Covid. Dos con muchos casos (Gimnasia y Argentino), tres con pocos. Sin embargo, aunque no se puede confirmar, todo indica que el juego Gimnasia-Argentino del 6 de noviembre fue un gran disparador de esos casos, ya que Diego Romero, en principio, entró afectado a la burbuja sin saberlo, enterándose recién el 8 de su situación. 

Aquí no hay unanimidad de criterios. Mientras que muchos médicos consideran que en la cancha la probabilidad de contagio es alta, otros (Euroliga por ejemplo), tienen en su reglamentación que “el jugador tiene claramente menos de 15 minutos de contacto con un rival por partido”, a partir de considerar ese tiempo el contacto estrecho. Sin embargo, los que están en contra de esto, aseguran que las pequeñas gotas posiblemente infectadas desde la boca saltan permanentemente hacia el resto de los jugadores. 

Después surgieron más casos, no muchos, pero el problema es que siempre se conoce la película con retraso, porque si los contagiados siguieron jugando, pudieron contagiar y que los positivos no se conozcan hasta dentro de unos días. Se pensó que el problema era en la Sur, pero igual se hisopó a los 20 equipos. Y siguieron las malas noticias. 

En el Norte, a esta hora (21.40 del martes), hubo 5 equipos (sin contar a Quimsa, que tuvo en su momento a Ramírez Barrios), con casos: Olímpico, Oberá, San Martín, La Unión y Regatas. Más casos fuera del plantel de jugadores incluso: asistentes, jefes de equipo, utileros, etc. Que son los de mayor riesgo. Hay casos positivos en personas de 64 años. 

¿Cómo se soluciona esto? No lo sabemos. Lo que sí creemos es que no se puede seguir jugando como hasta ahora, donde varios que luego fueron positivos hoy mismo jugaron sus partidos. ¿Contagiaron a otros, a cuántos, a quiénes, cómo saberlo? 

Desde nuestro humildísimo espacio, y sin ser médicos, simplemente nos guiamos por el sentido común. Si un equipo contagió a otro jugando, eso se puede repetir. Si hubo jugadores positivos jugando, pudieron contagiar. Y esto no se resuelve con un nuevo hisopado. Parar unos días, los necesarios, hasta que se arme un nuevo plan, es imperioso. 

¿Cuál sería el problema? ¿El calendario, la ventana, las fiestas? Primero: la Final Four se puede eliminar perfectamente. Hoy no tiene ningún sentido. Si la serie regular terminaba el 15, se puede estirar hasta el 23. Ocho días ganados. ¿Se puede ganar algún día más del receso de la ventana FIBA? Quizá 1. Tenemos 9 días. Y si no alcanzan, sería cuestión de ver cómo terminar esta burbuja lo mejor posible, incluso con la última instancia que es jugar entre fiestas posiblemente. O dejar alguna jornada postergada para el 2021. 

¿Cuál es el problema de modificar para que algo encuentre su solución? Ninguno. Se pusieron muchísimas ganas y buena voluntad. No alcanzó. El punto pasa por no insistir en algo que está explotado. Ah, y un tema clave. Si se sigue, habrá que implementar un sistema de seguridad y de control que hasta ahora ha fallado demasiado. Y no es solo un tema de la organización, sino de los protagonistas. Se pensó que la necesidad de volver haría a todos más responsables, y eso no ocurrió. A la AdC le toca su parte, obvio. Pero a los 20 clubes participantes también.

Fuente: Fabian García – Basquet Plus

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