Bahía Basket: entre el éxito en la formación de jugadores y el interrogante de la competencia

Manteniendo su línea, la organización que preside Pepe Sánchez tiene en claro la esencia del proyecto. Aún debe definir qué hacer en el aspecto competitivo.

“Cuando se termina la competencia acá empieza la felicidad”. La frase de Pepe Sánchez, en el Dow Center, me quedó haciendo eco durante una de las tantas charlas informales. Esas que suman para entender aún más de qué se trata cada decisión que toma y proyecto que desarrolla dentro de la misma estructura.

   En el Dow, que ya tiene vida propia, andan los pibes caminando, corriendo, jugando; en definitiva, disfrutando. Es su casa. Así lo sienten. Se mezclan con los particulares que van a practicar diferentes actividades.

   La energía es una sola en este magnífico centro de entrenamiento destinado a quienes tienen intenciones de llevar una vida más saludable.

   Ahí dentro funciona Bahía Basket, la franquicia que desde la temporada 2010-11 de Liga Nacional ocupó el lugar del histórico Estudiantes, cuya dirigencia -con gran esfuerzo- entregó todo hasta que un día se rindió. No pudo más.

   El inicio de la organización que preside Pepe Sánchez fue la continuidad de un formato tradicional de equipo profesional.

   No obstante, con la impronta de todo su conocimiento y experiencia afuera del país, organizativamente fueron innovadores en un montón de aspectos y sumaron para la competencia en general.

   Pasaron los años y desde lo estrictamente deportivo, ir conociendo más profundamente la Liga, su cultura y evaluando la ecuación inversión-beneficio, de alguna manera fue modificando los objetivos de este proyecto integral, en el que se toma la competencia como un eslabón más en la cadena de desarrollo individual del jugador.

   El Dow Center, desde su concepción, le dio vida propia a un espacio donde funciona, entre otros, Bahía Basket.

   La organización dejó de poner la lupa en la construcción del equipo propiamente dicho y la mirada se amplió al desarrollo y formación integral de jóvenes deportistas.

   En la temporada que acaba de terminar, la realidad de la competencia en el segundo nivel nacional les permitió -apenas- acceder a playoffs. Y, fiel a sus convicciones, lejos estuvo de significar para ellos un paso hacia atrás. Todo lo contrario, remarcan como exitosa la evolución individual y colectiva, sin dejarse llevar, obviamente, por los resultados.

   Es que la depuración en el armado de los planteles hasta dejar una plantilla plagada de jóvenes demostró, poco a poco, que la competencia no era prioridad.

   De hecho, como el mismo Pepe define: “la competencia te pone en tu lugar”.

   Y así sucedió: cayeron de la Liga Nacional a la Liga Argentina, y esta última temporada la transitaron por el fondo de la tabla, sin dramatizar, claro, asumiendo desde el inicio los riesgos que significaban presentar un plantel que otorgaba claras ventajas de edad.

   Los éxitos del trabajo, de acuerdo con la visión de los objetivos que persiguen, se basan en apostar a la formación y, así, abrirle las puertas de lugares soñados a muchos chicos.

   Eso, está directamente relacionado con la educación, tomando como parámetro el básquetbol universitario.

   Ahora, al margen de este convencimiento y línea de trabajo, ¿existe el interés de continuar en el segundo escalón del básquetbol nacional, o bien a esta altura ya significa una carga jugar profesionalmente?

   Temporada a temporada el proyecto parece desprenderse cada vez más de la exigencia que genera participar a nivel nacional.

   Por eso, al finalizar las últimas ediciones con sabor a poco -y nada- en cuanto a resultados colectivos, puertas afuera se generaron preguntas respecto del futuro de Bahía Basket. Y esta vez, naturalmente, no fue la excepción.

    Buscando respuestas, desde adentro y en silencio continúan trabajando, con un Pepe que –atendiendo distintos frentes particulares- le dio mayor poder de decisión a Juan “Pipa” Gutiérrez, su reemplazante natural en lo cotidiano.

   En definitiva, dentro de este marco ideológico, hoy se puede confirmar la continuidad de Bahía Basket como organización vinculada a reclutar y desarrollar jugadores. De eso no hay ninguna duda. Todo lo contrario, continúa reafirmándose.

   Eso sí, aún es motivo de estudio el nivel o la competencia que les ofrecerán a los jugadores elegidos para desarrollar y potenciar individualmente.

   Para eso, necesitan mayor tiempo de evaluaciones más profundas antes de tomar una decisión final respecto del camino a elegir. Habrá que esperar…

Fuente: La Nueva

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